martes, 22 de septiembre de 2015

¡Terremoto!

El 16 de septiembre, mi país nuevamente fue afectado por un terremoto de 8.4 grados. Esa tarde, mi madre y yo, estábamos afuera del supermercado esperando por un taxi, ya que habíamos hecho las compras del mes.

Como era víspera de nuestras Fiestas Patrias por la Independencia de Chile, éste estaba repleto y el ánimo de la gente era bastante festivo.

Pero, de un momento a otro, todo cambió y de la alegría propia de este festejo, pasamos a la ansiedad, el miedo y la incertidumbre...

Sin embargo, igual celebramos el cumpleaños de nuestra patria con la familia, amigos y/o compañeros de trabajo, olvidando por un momento las consecuencias y pérdidas que este nuevo terremoto nos dejó.

En verdad, no ha sido fácil, ya que siempre es aterrador y traumático sentir el movimiento errático y violento de la tierra bajo nuestros pies. Lo es aún más, para aquellos que viven en la costa y deben dejar sus hogares e ir hacia las zonas más altas junto a sus familias, ante la amenaza de un tsunami.

El planeta está cambiando, lo que obviamente, nos afecta directamente. Sólo queda aprender de estos cambios y tratar de adaptarnos. A algunos, nos costará más que a otros...

Al final, vivir el presente se hace más necesario y sanador que nunca. Y, a través de él, expresar nuestros afectos y valorar las cosas cotidianas de cada día.

Afectuosamente, Carlota.

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