lunes, 3 de abril de 2017

DECISIONES

Todos los días tomamos decisiones grandes y pequeñas. Qué ropa ponernos, ir o no a una reunión social, dónde pasar las vacaciones, subir por las escaleras o tomar un ascensor, caminar por esta calle o la otra, etc. Y, todas ellas, inevitablemente, traen una consecuencia -buena o mala- en el futuro.


Cuánto más, ante el diagnóstico de una enfermedad catastrófica, ya que a ratos, daría la impresión que la familia o los médicos decidieran por nosotras. Y como no, si en ese momento sentimos que no tenemos control sobre nuestra vida. Sin embargo, las decisiones que involucran un período de adversidad como éste son trascendentales, ya que inciden directamente en nuestra salud y en nuestro cuerpo.

En mi caso, pude reconstruir mi mama o no. Quizás, se preguntarán ¿Qué mujer rechazaría esta posibilidad? Sin embargo, en mi experiencia existen mujeres que han decidido no hacerse una reconstrucción o posponerla. Yo, por ejemplo, estuve a punto de cancelar esta operación la noche anterior... ¿Por qué? Porque estaba aterrada, a pesar de que era un gran paso en mi recuperación.

Decisiones como éstas no son fáciles, sobre todo, si nuestra salud física y mental ya está menoscabada. Pero, en estas circunstancias, nadie más puede decidir por nosotras.

Y, mientras lo hacemos, la comprensión de nuestra familia y la integridad de nuestro doctor serán fundamentales para tomar decisiones que nos den tranquilidad.

Publicado: 01 Octubre 2014.

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