martes, 24 de septiembre de 2019

Sobrevivencia y Secuelas

Ya han pasado 15 años desde que tuve Ca. de mamas. Y, hoy, acudo a mis controles anuales con la fe de que estaré bien. Y, luego, retomo mi vida. Sin embargo, ésta ya no es la misma desde entonces y he tenido que reinventarme muchísimas veces en el aspecto laboral. Porque quedan secuelas físicas y psicológicas, con las que quizás, tenemos que lidiar para siempre.

Y, sabemos que esta enfermedad, impacta todos los ámbitos de nuestra existencia: social, económico, laboral, familiar y personal.

Aunque en Chile, la discriminación -en todas sus formas- es ilegal, seguramente, en mi país y en el mundo, muchas mujeres que sobreviven a este flagelo, pierden sus trabajos o no pueden retomarlos más. Como consecuencia de esto, deben hallar otras formas de ingreso menos remuneradas o en el peor de los casos, no están en condiciones de volver a trabajar. Lo que termina afectando seriamente ,el sustento y calidad de vida de sus familias.

Aún así, existen excepciones. Empresas, que deciden apoyar a las mujeres sobrevivientes, dándoles la oportunidad de retomar sus trabajos, entendiendo que habrán ciertos cambios, a veces.

En lo personal, creo que a la luz de las decidoras estadísticas existentes, no sería descabellado que los gobiernos de cada país, donde esta enfermedad es un tema nacional, presentaran proyectos de ley. Orientados a la entrega de subsidios en dinero permanentes para paliar el impacto de estas secuelas, que muchas veces son muy sutiles, pero, reales. Sobretodo, si el Ca. de mamas afecta a la mujer, que en su mayoría es el pilar, sustento y motor de su familia.

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