martes, 22 de septiembre de 2015

¡Terremoto!

El 16 de septiembre, mi país nuevamente fue afectado por un terremoto de 8.4 grados. Esa tarde, mi madre y yo, estábamos afuera del supermercado esperando por un taxi, ya que habíamos hecho las compras del mes.

Como era víspera de nuestras Fiestas Patrias por la Independencia de Chile, éste estaba repleto y el ánimo de la gente era bastante festivo.

Pero, de un momento a otro, todo cambió y de la alegría propia de este festejo, pasamos a la ansiedad, el miedo y la incertidumbre...

Sin embargo, igual celebramos el cumpleaños de nuestra patria con la familia, amigos y/o compañeros de trabajo, olvidando por un momento las consecuencias y pérdidas que este nuevo terremoto nos dejó.

En verdad, no ha sido fácil, ya que siempre es aterrador y traumático sentir el movimiento errático y violento de la tierra bajo nuestros pies. Lo es aún más, para aquellos que viven en la costa y deben dejar sus hogares e ir hacia las zonas más altas junto a sus familias, ante la amenaza de un tsunami.

El planeta está cambiando, lo que obviamente, nos afecta directamente. Sólo queda aprender de estos cambios y tratar de adaptarnos. A algunos, nos costará más que a otros...

Al final, vivir el presente se hace más necesario y sanador que nunca. Y, a través de él, expresar nuestros afectos y valorar las cosas cotidianas de cada día.

Afectuosamente, Carlota.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Una Dura Realidad

Hace unos días, fui al hospital público donde hago mis controles y conocí a una paciente que como yo, esperaba por atención junto a su hijo adolescente.
Me contó que le habían diagnosticado un Ca. de mama un tiempo atrás y que en ese mismo momento, le pidió a la doctora tratante que también le extirpara el otro seno, que aún estaba sano.
La doctora le dijo: "Tiene que darte cáncer en ese seno para sacártelo".
Creo que este testimonio da cuenta de una dura realidad, que afecta a todas las mujeres que somos atendidas en el sistema de salud pública. Y, los doctores no son responsables, ya que sólo siguen los protocolos establecidos e inclusive, algunos tratan de hacer la diferencia en beneficio de sus pacientes.
¿Por qué debemos pasar por un nuevo diagnóstico de cáncer para que tengamos garantizados los tratamientos quirúrgicos, médicos y psicológicos adecuados? ¿Merecemos enfrentarnos por segunda vez al dolor, al miedo y la incertidumbre que esta enfermedad conlleva?
Esto, ha sido así por décadas y creo que ya es hora de buscar otra mirada. Esta vez, orientada a la pro actividad, es decir, a adelantarnos al "enemigo".
¿Cómo? Nosotras, alzando la voz, pues, como mujeres afectadas por este flagelo, tenemos mucho qué decir. El Estado, revisando y mejorando sus políticas de salud pública.
Y, puedo dar varias ideas: debatir sobre la opción de la mastectomía preventiva, garantizar mamografías gratuitas para mujeres menores de 30 años en adelante, subsidiar campañas permanentes y la realización de test genéticos, por ejemplo.
No es primera vez que hablo de esto y lo seguiré haciendo... Para eso nació este espacio, que pertenece a todas las mujeres de mi país y del mundo.

Con afecto, Carlota.

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