martes, 17 de febrero de 2015

El Poder de la Respiración

Hace una semana, terminé un taller impartido por primera vez en el Instituto Nacional del Cáncer de mi país, liderado por unas mujeres y profesionales maravillosas, llamado Mindfulness o de "Atención y Conciencia Plena"

Fue una experiencia muy enriquecedora, que nos enseñó la importancia del momento presente y las técnicas necesarias para vivir atentas y darnos cuenta de nuestro quehacer diario. Vimos y practicamos meditación y respiración consciente. También, reflexionamos sobre algunos temas como el estrés, las emociones y la percepción, entre otros.

Y, poco a poco, fui viendo los beneficios en mi cuerpo: comencé a dormir un poco mejor, mi ansiedad disminuyó y he comenzado a centrarme en mis propias necesidades, respetándome y queriéndome un poco más.

Ahora, todos los días hago unos minutos de respiración profunda o meditación. Me siento más contenta, consciente y con mayor control sobre mis decisiones.

Les invito a conocer y practicar la meditación. O simplemente, a respirar profundo y sentir su cuerpo, cuando se levanten en la mañana o al acostarse. Durante un taco en la calle, en un momento de rabia o preocupación.

Nuestra respiración es muy poderosa y nos puede ayudar muchísimo. Lo mejor, es que nos acompaña las veinticuatro horas del día y es gratis.

Con afecto, Carlota.

jueves, 5 de febrero de 2015

Papá!

El mes pasado, se cumplieron siete años desde el fallecimiento de mi papá. Él, fue diagnosticado con un cáncer de colon, meses después de que me reconstruyeran la mama. Fueron tiempos muy duros para la familia, pero creo que especialmente para mí, ya que de alguna forma, podía comprender lo que estaba viviendo mi padre: dolor, miedo, tristeza e incertidumbre. Emociones que yo ya había experimentado y que se repetían al ver cómo su vida se apagaba día a día.
A veces, he escuchado que sólo las madres son "irreemplazables" o que los padres en realidad, no son tan "importantes" en la crianza de los hijos, a diferencia de ellas. Sin embargo, hoy más que nunca puedo ver el compromiso y amor incondicionales de muchos padres en mi país y el mundo.
Creí que con el tiempo, lo extrañaría menos, pero no ha sido así. Más, si era un hombre con virtudes y defectos. Fuerte, cariñoso, trabajador y amante de su familia. Un amigo y gozador de la vida. Como seguramente, lo son muchísimos padres, sin importar a qué generación pertenecen.
Mi padre, lamentablemente, no fue ni el primero, ni el último que padeció esta enfermedad.
Si aún tienen a su papá, no lo juzguen. Si es necesario, perdónenlo, pero sobretodo, ámenlo tal como es. Un abrazo, un "te quiero", una llamada o una visita serán suficientes para compartir con aquel que les dio el mayor de los regalos: la vida.

Con afecto, Carlota.

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