lunes, 5 de mayo de 2014

Hablarlo

En "Mi Objetivo", les comenté que no fue fácil tomar la decisión de hacer pública mi experiencia con esta enfermedad, debido a que obviamente, involucró mucho dolor y dejó huellas imborrables. Sin embargo, aquí estoy, reflexionando junto a Uds., incentivándoles al autocuidado e informándoles sobre este tema.

Pero, no siempre fue así...

Recuerdo que en ese entonces, luego de volver a casa totalmente golpeada con el diagnóstico, tomé la firme decisión de no recibir visitas, ni contestar llamadas durante una semana, exceptuando a mi familia. Necesitaba asimilar lo que me estaba pasando y tener la fuerza necesaria para enfrentar lo que vendría después. Por lo tanto, en esos siete días, dije lo justo y me comuniqué muy poco.

Posteriormente, luego de terminar mi tratamiento y con el paso de los años, nunca hablé con otras personas de lo que me había sucedido: ni en mis trabajos, ni al hacer nuevas amistades, ni a familiares lejanos, ni a viejos amigos. Y, aunque me sentía dividida, ya que era parte de mi historia, simplemente no podía verbalizarlo.

Sin embargo, después de unos cinco años, al enterarme de que una de mis primas hermanas había sido diagnosticada con esta enfermedad, curiosamente sí me sentí con la libertad de contarlo y decir: "Yo, tuve cáncer de mamas".

Quizás, sientes o has sentido como yo. Tenemos nuestros tiempos y son distintos. Es necesario respetarlos y hacer que otros los respeten. Es parte de vivir y superar el dolor para poder seguir adelante.

Con afecto, Carlota

Google+ Seguidores