lunes, 8 de febrero de 2016

Vacaciones

En esta época, ya comenzaron las vacaciones en mi país y muchas familias parten al norte, centro, sur o al extranjero en busca de descanso, relajo y más tiempo con los suyos.
Muchos también, no toman vacaciones por distintos motivos: trabajo, falta de dinero, proyectos pendientes, imprevistos o desinterés.
Mis recuerdos de las vacaciones son lindos: viaje a la costa en tren, días completos en la playa y salidas con primos o amigos. Sin preocupaciones ni desvelos.
Hoy, este rito ha cambiado mucho, ya que involucra mucho estrés: largos preparativos, tacos interminables, cambio climático, accidentes automovilísticos, etc...
Miro hacia atrás y extraño esos días, donde todo era más tranquilo, sencillo, sin tecnología ni grandes planes; porque la única expectativa era disfrutar cada jornada al máximo.
Y, aunque lo intento, no puedo ir al ritmo frenético de hoy, donde todo "es para ayer" y las expectativas siempre son tan altas....¡hasta en vacaciones!.

Creo que finalmente, el progreso nos ha traído grandes logros, pero los costos han sido demasiado altos.

Con afecto, Sylvia.

domingo, 3 de enero de 2016

¡Feliz Año 2016!


Se ha ido el 2015 y en lo personal, siempre hago un balance del año que ya pasó. De lo bueno, de lo malo. De lo que hice o dejé de hacer. De aquellos sueños que no realicé o de proyectos, que ni siquiera comencé o quedaron a medio empezar. Finalmente, de lo que nos hace humanos.
Y, una vez más, me hago promesas para mejorar y alcanzar metas en los distintos aspectos de mi vida.
También, agradezco y mucho. Por la buena salud de mi familia, por la tranquilidad, por los momentos felices, etc. Y también, por todas aquellas cosas cotidianas que generalmente damos por sentadas: la calefacción, el agua potable, los alimentos o la seguridad.
Creo que cuando se inicia un nuevo año, dejamos las cosas negativas atrás y lo esperamos con la esperanza de que todo mejorará: la salud, el trabajo, las relaciones familiares o de pareja, la situación de nuestros países o el desempeño de nuestras selecciones de fútbol, inclusive; si nos gusta este deporte.
Entonces, sólo queda recibir el 2016 con una sonrisa y los brazos abiertos. Y, por qué no, con la curiosidad de un niño, al ignorar qué nos deparará.

Estimados(as) amigos(as), mis mejores deseos para ustedes, de mesas llenas, salud inquebrantable, afectos ilimitados, sueños posibles y eternos momentos felices.

¡Feliz Año Nuevo!

Con afecto, Carlota.

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