miércoles, 26 de noviembre de 2014

Derechos y Deberes

Hoy, acompañé a mi madre al doctor. Al cardiólogo, específicamente, ya que es hipertensa y padece de una arritmia cardiaca desde que tenía veinte años. Esta dolencia fue la consecuencia de la influenza española, que afectó a Chile hace más de cincuenta años y que en esa época, mató a mucha gente.
Bueno, cuando salimos de la consulta me detuve a leer una infografía que había en la pared de uno de los pasillos. Ésta, explicaba los Deberes y Derechos de los pacientes.
Si bien, éstos pueden parecer muy obvios, no lo son tanto...
Como les conté antes, diez años atrás me traté en el Instituto Nacional del Cáncer.
Es una institución de salud pública de excelencia y gran prestigio, dedicada al tratamiento del cáncer, que con su vocación y profesionalismo, humaniza el complejo y doloroso proceso de esta enfermedad. Y como tal, realiza pasantías a internos que van a aprender en terreno.
Así, por ejemplo, cuando me preguntaban si yo autorizaba su presencia junto al profesional tratante, mi respuesta era sí o no. Y eso, era respetado absolutamente.
Si bien, es inevitable "entregarnos" al tratamiento de una dolencia o enfermedad, cualquiera sea ésta, como personas primero y como pacientes después, tenemos nuestros derechos y deben ser respetados.
Nuestro bienestar mental y físico, involucra también, actuar conforme a lo que sentimos y nos da tranquilidad.

Con afecto, Carlota.

martes, 18 de noviembre de 2014

Una Decisión Impactante

Probablemente, conocieron la historia de Brittany Maynard. Una joven norteamericana de 29 años, que debido a un cáncer terminal, decidió a través de un suicidio asistido terminar con su vida en el estado de Oregón, donde se permite la eutanasia.
Personalmente, para este caso no me gusta usar la palabra "eutanasia", ya que intuyo tiene distintas aristas.
Quizás, muchas personas que nunca han perdido a un ser querido, víctima de un cáncer terminal u otras enfermedades degenerativas e invalidantes, jamás considerarían esta opción. Sin embargo, los que hemos vivido este proceso completo junto a un papá, mamá, hermano(a) o hijo(a), tenemos en común la impotencia de ver cómo se apagan lentamente y saber que no podemos hacer absolutamente nada para evitarles su profundo sufrimiento.
Por otro lado, confieso que en mi caso y frente a un diagnóstico de cáncer, imaginé fugazmente la posibilidad de acceder a esta forma de morir. Principalmente, para evitarles el dolor a los míos y para evitarme una muerte larga y muy dolorosa. Lo que en la práctica habría sido imposible, ya que la ley chilena no lo permite.
Creo sinceramente, que debería debatirse sobre este tema. Porque al igual que Brittany, quizás, más personas de las que imaginamos, estarían dispuestas a decidir cómo quieren morir.
Es una decisión impactante y polémica, que nos invita a reflexionar.


Con afecto, Carlota.

Google+ Seguidores