miércoles, 24 de septiembre de 2014

Dolor y Soledad

Recuerdo que cuando comencé mi tratamiento en la lucha contra el cáncer de mamas, conocí a varias mujeres que se encontraban en la misma situación médica que yo, pero en diferentes escenarios familiares y personales. Si bien, la mayoría de nosotras teníamos el apoyo de la familia, otras mujeres estaban solas.
Conocí a una señora de 75 años que había sido diagnosticada recientemente. La vi por primera vez en una sala de espera. Se veía delgada y algo debilitada, además de ensimismada y triste. Ella, estaba completamente sola, ya que no tenía a nadie que la cuidara o acompañara en ese duro momento.
También, tuve la oportunidad de conocer a otra paciente cuyo cáncer estaba avanzado y su marido la había abandonado a ella y sus tres hijos durante el desarrollo de la enfermedad. Éstos, eran a la vez, su principal fuerza y preocupación.
Otro caso que me impactó mucho, fue el de una mujer ya fallecida que también fue abandonada por su pareja, después de recibir sus malos tratos y humillaciones, castigándola por "haberse enfermado".
Como verán, no podemos dar todo por sentado...
Creo y es una opinión muy personal, que el dolor de los otros, puede sacar lo mejor o lo peor de nosotros, transformándonos en personas amorosas y generosas o en personas crueles y egoístas.
El apoyo y amor de la familia es fundamental en situaciones como éstas, ya que nos da la fuerza y el motivo para luchar en medio de la adversidad.

Con afecto, Carlota.

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