miércoles, 17 de septiembre de 2014

Muchas experiencias y una historia

Quizás, sería interesante volver mucho tiempo atrás y contarles parte de mi experiencia en algunas etapas posteriores al diagnóstico del cáncer de mamas, porque creo que puede ser interesante.

Cuando me interné en el hospital para hacerme la mastectomía, conocí a varias mujeres que estaban en la misma posición que yo: diagnosticadas, internadas y también muy asustadas. Iniciábamos un camino desconocido y doloroso que no nos ofrecía garantías.

Éramos mujeres de distintas edades y realidades respecto de la enfermedad. Algunas, tenían tumores benignos, otras teníamos tumores malignos y unas pocas volvían por segunda vez debido a una reaparición del cáncer.

Recuerdo dos casos en particular: una mujer de 40 años, a quien le detectaron el cáncer de mamas en un chequeo de rutina para ponerse implantes de silicona y aumentar el tamaño de sus senos. Y otra, que tenía un tumor del porte de la cabeza de un alfiler, pero totalmente infiltrado hacia atrás de la mama.

Varias, tenían algo en común: primero, se habían olvidado de quererse a sí mismas, posponiéndose y olvidando sus propias necesidades. Segundo, nunca se habían hecho una mamografía. Tercero, estaban con sobrepeso.

A pesar de haber vivido una experiencia en común con aquellas mujeres, hoy, jamás me atrevería a decir que puedo ponerme en el lugar de cualquier mujer que esté pasando o haya pasado por esto, porque esta vivencia fue y es única en cada una de nosotras.

Como lo mencioné alguna vez, detrás de cada número que compone las estadísticas, hay una mujer y su propia historia personal...

Con afecto, Carlota.

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