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miércoles, 4 de marzo de 2015

PREGUNTAS

En más de una oportunidad, comenté aquí, sobre las estadísticas respecto del Ca. de mamas en mi país y en el mundo. Estadísticas impactantes y bastante lapidarias, frente a las que no puedo evitar reflexionar. Y, en esta reflexión, me hago las siguientes preguntas:

¿Por qué debemos pedir una orden médica para hacernos la mamografía? Si bastaría simplemente con solicitar el examen espontáneamente. Esto nos ahorraría un tiempo que es valioso.

¿Por qué no tenemos un mamógrafo en cada consultorio o comuna? Esto evitaría la concentración y colapso en los hospitales. Además de favorecer, el acceso a las mamografías para aquellas mujeres que viven en zonas rurales y/o no pueden pagarlas.

¿Por qué la mamografía no es gratuita para TODAS las mujeres? Sin importar el rango de edad. Cuando este diagnóstico se da en aquéllas cada vez más jóvenes.

¿Por qué no existe un subsidio, que cubra al menos, parte del examen genético? Tan necesario para aquellas mujeres que tenemos una historia familiar o genética.

¿Por qué no hablamos sobre la cirugía de reducción de riesgo o mastectomía preventiva como una opción más?

Y, por último, nosotras, como sobrevivientes, más allá de nuestras circunstancias ¿Por qué no motivamos a otras mujeres para que se hagan la mamografía anual y el autoexamen cada mes?

Probablemente, en un mundo ideal, estas preguntas ya tendrían respuesta. Quizás, nacen de mi experiencia y de la experiencia de muchas otras mujeres.

Creo, que el primer paso es comenzar a buscar estas respuestas e iniciar el camino hacia un cambio.

Un cambio que implica amor por el otro, valentía y esperanza...

viernes, 25 de abril de 2014

Perder un Seno II

Como les comenté en “Perder un Seno”, la extirpación de una mama, para mí fue peor que el diagnóstico en sí mismo. Y creo, sin miedo a equivocarme, que la mayoría de las  mujeres que pasaron o están pasando por esto, sienten lo mismo que yo.

Si al menos, esta enfermedad no estuviera asociada a esta pérdida tan brutal, quizás, la devastación emocional y psicológica haría menos estragos. Como siempre digo, este tipo de cáncer “mutila cuerpo y alma”. Afortunadamente, muchas mujeres no tienen que verse enfrentadas a esta dolorosa realidad.

Sería maravilloso que en un futuro no muy lejano, la mastectomía fuera cosa del pasado y sólo se justificara en casos completamente excepcionales.
Creo firmemente que la cirugía de “reducción de riesgo” o mastectomía doble preventiva, realizada a la actriz norteamericana Angelina Jolie -que ya mencioné en “Un Tema Pendiente”-, es una luz de esperanza al reducir considerablemente la posibilidad de desarrollar cáncer de seno. Sin embargo, no es para todas las mujeres, ya que está sujeta al historial familiar y a la existencia de los genes que mutan y desarrollan la enfermedad. Lamentablemente, en Chile este tipo de operación, no es parte de una política pública orientada a la prevención de ésta y sólo se hace en instituciones privadas de salud. Por otro lado, el test genético asociado, tiene un valor aproximado de trescientos mil pesos chilenos (442 dólares) y se hace en la Corporación Nacional del Cáncer o, es cercano al millón de pesos en otros lugares.
En conclusión, actualmente la gran mayoría de las chilenas no tienen acceso a lo uno, ni a lo otro. Y, en este momento, yo tampoco.
Lo que implica, que al ser diagnosticadas por primera vez y/o tener una recidiva, las opciones de tratamiento sólo son de respuesta e involucran los tratamientos ya conocidos: mastectomía, radioterapia, quimioterapia, drogas, etc. y los riesgos asociados.
En mi opinión, éste es un tema país por el que vale la pena reflexionar y debatir...

martes, 11 de marzo de 2014

Un Tema Pendiente

El ocho de marzo recién pasado, celebramos el Día Internacional de la Mujer.

Si miramos cincuenta o cien años hacia atrás, veremos que hemos avanzado mucho desde entonces: tenemos derecho a voto, acceso a métodos anticonceptivos, total ingreso a la universidad y mayores espacios laborales, por ejemplo. Y éstos, como muchos otros, fueron conquistados gracias a mujeres pioneras.

Sin embargo, opinando desde mi propia experiencia, que es subjetiva; pero quizás, es la de otras mujeres, no he visto muchos cambios en lo que respecta a una enfermedad como el Ca. de mamas. Creo, que no existe una salud pública proactiva frente a este tema.

Por ejemplo, cuando una mujer está sana, cualquiera sea su nivel socio-económico, debe costearse los exámenes preventivos de rigor. Y, si no tiene dinero, simplemente no se los hace o recurre al sistema de salud pública, que no le garantiza una atención integral. Sólo si es diagnosticada, se activan todos los recursos dispuestos por el Estado para abordar la enfermedad. Un buen ejemplo de esto, es el Plan Auge y yo soy una de sus beneficiadas.

Si las estadísticas del Ca. de mamas en Chile son preocupantes, ¿por qué no se trata como un tema país? ¿Por qué nuestras parlamentarias no lo ponen sobre la mesa? ¿Por qué no se destinan más recursos para mamografías gratuitas, charlas permanentes, campañas que duren todo el año y gratuidad o subsidio parcial para el examen genético?

¿Por qué la cirugía de reducción de riesgo -que se hizo la actriz Angelina Jolie-, ni siquiera es tema de estudio o debate público, considerando su relevancia e impacto?

El Ca. de mamas impacta todos los ámbitos de nuestra vida: familiar, social, emocional, laboral, psicológico y físico. Afectándonos a tal punto, que termina “poniéndonos de rodillas”.

Las invito a reflexionar al respecto y pensar ¿Qué puedo hacer yo o qué podemos hacer nosotras para cambiar esta dura realidad?

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