miércoles, 4 de marzo de 2015

"Yo me Pregunto..."

Durante mi experiencia con "La Gran C", recordando esa memorable serie, que ya tuvo su temporada en el canal por cable, sin proponérmelo, creé mi propio decálogo mental. Quizás, para explicarme lo que me estaba sucediendo o para ordenar un poco el caos, que implicaba un suceso tan vital y catastrófico como el padecimiento de esta enfermedad.
Hoy, quisiera compartirlo con ustedes y por qué no, hasta podrían sacarle un provecho propio:

Decálogo
1. Sí. Tengo cáncer.
2. No tengo la culpa.
3. No necesito compasión, sino comprensión.
4. Yo decido sobre mi salud y mi cuerpo.
5. Mi familia es mi fortaleza.
6. Sólo importa el presente.
7. Si me caigo, me levanto.
8. Daré lo mejor de mí.
9. Nadie puede ponerse en mi lugar.
10. Morir no es mi opción.

Este "Decálogo" -muy personal, por cierto- me ayudó a enfocarme en mi lucha y en ese entonces, eventual recuperación.
Si hoy, estás pasando por este difícil momento, te invito a crear tu propio decálogo. O, si lo deseas, usar éste agregando o eliminando lo que te haga más sentido. Nada sobra cuando tenemos que dar una gran batalla en nuestra vida.

Afectuosamente, Carlota.
En más de una oportunidad, he comentado aquí sobre las estadísticas respecto del cáncer de mamas en mi país y en el mundo. Estadísticas impactantes y bastante lapidarias, frente a las que no puedo evitar reflexionar. Y, en esta reflexión, me hago las siguientes preguntas:
 -¿Por qué debemos pedir una orden médica para hacernos la mamografía, si bastaría simplemente con solicitar el examen espontáneamente? Esto nos ahorraría un tiempo que es valioso.
-¿Por qué no tenemos un mamógrafo en cada consultorio o comuna? Esto evitaría la concentración y colapso en los hospitales; además de favorecer el acceso a las mamografías para aquellas mujeres que viven en zonas rurales y/o no pueden pagarlas.
-¿Por qué la mamografía no es gratuita para TODAS las mujeres, sin importar el rango de edad, cuando este diagnóstico se da en aquellas cada vez más jóvenes?
-¿Por qué no existe, un subsidio que cubra al menos, parte del examen genético, tan necesario para aquellas mujeres que tenemos una historia familiar o genética?
-¿Por qué no debatimos sobre la cirugía de reducción de riesgo o mastectomía preventiva como una opción más?

Y, por último, nosotras, como sobrevivientes o vivenciando esta enfermedad, más allá de nuestras circunstancias, ¿motivamos a otras mujeres para que se hagan la mamografía anual y el autoexamen cada mes?
Probablemente, en un mundo ideal, estas preguntas ya tendrían respuesta. Quizás, nacen de mi experiencia y de la experiencia de muchas otras mujeres. Quizás, el primer paso es comenzar a buscar estas respuestas e iniciar el camino hacia un cambio, que implica amor por el otro, valentía y un profundo deseo de esperanza.
Con afecto, Carlota.

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