martes, 11 de marzo de 2014

Un Tema Pendiente


El ocho de marzo recién pasado, celebramos el Día Internacional de la Mujer.


Si miramos cincuenta o cien años hacia atrás, veremos que hemos avanzado mucho desde entonces: tenemos derecho a voto, acceso a métodos anticonceptivos, total ingreso a la universidad y mayores espacios laborales, por ejemplo. Y éstos, como muchos otros, fueron conquistados gracias a mujeres pioneras.


Sin embargo, opinando desde mi propia experiencia, que es subjetiva; pero quizás, es la de otras mujeres, no he visto muchos cambios en lo que respecta a una enfermedad como el cáncer de mamas. Creo, que no existe una salud pública proactiva frente a este tema.

Por ejemplo, cuando una mujer está sana, cualquiera sea su nivel socio-económico, debe costearse los exámenes preventivos de rigor. Y, si no tiene dinero, simplemente no se los hace o recurre al sistema de salud pública, que no le garantiza una atención integral. Sólo si es diagnosticada, se activan todos los recursos dispuestos por el Estado para abordar la  enfermedad. Un buen ejemplo de esto, es el Plan Auge y yo soy una de sus beneficiadas.

Si las estadísticas del cáncer de mamas en Chile son preocupantes, ¿por qué no se trata como un tema país? ¿Por qué nuestras parlamentarias no lo ponen sobre la mesa? ¿Por qué no se destinan más recursos para mamografías gratuitas, charlas permanentes, campañas que duren todo el año y gratuidad o subsidio parcial para el examen genético?

¿Por qué la cirugía de reducción de riesgo -que se hizo la actriz Angelina Jolie-, ni siquiera es tema de estudio o debate público, considerando su relevancia e impacto?

El cáncer de mamas impacta todos los ámbitos de nuestra vida: familiar, social, emocional, laboral, psicológico y físico. Afectándonos a tal punto, que termina “poniéndonos de rodillas”.


Las invito a reflexionar al respecto y pensar ¿Qué puedo hacer yo o qué podemos hacer nosotras para cambiar esta dura realidad?

Afectuosamente, Carlota.



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