jueves, 20 de abril de 2017

CRISIS DE PÁNICO II

Los ataques o crisis de pánico, lo padecen una de cada diez personas y se da dos veces más en mujeres que en hombres. Es un trastorno de ansiedad que puede traer consecuencias psicológicas y afecta la calidad de vida.
Éstos, pueden ocurrir en cualquier momento o lugar sin previo aviso: el supermercado, centros comerciales, en una reunión social, mientras viajamos o descansamos en unas vacaciones.
Podemos saber si padecemos este trastorno, a través de algunas preguntas claves:
¿Experimentas algunos de los siguientes síntomas físicos: Falta de aire, dificultad para respirar, aumento de las pulsaciones cardiacas, sensación de ahogo, mareos, sensación de caminar como entre algodones, sudor, necesidad de regresar pronto a casa o un lugar seguro, miedo a desmayarse, náuseas o dolor de estómago, dolor de pecho, hormigueo o sensación de entumecimiento, escalofríos o golpes de calor, sacudidas y temblores? ¿Cambió en algo tu vida desde que los tuviste, en el sentido de restringir o evitar ciertos eventos o actividades? ¿Estás siempre preocupado(a) de que te pueda dar uno de estos ataques en cualquier momento? ¿Tienes ataques repentinos de miedo intenso e incontrolado sin saber por qué? ¿Sientes necesidad de correr o escaparte a un lugar seguro durante estos ataques?
Durante estas crisis ¿tienes miedo de que te pase algo horrible, como morir o tener un ataque al corazón? ¿Te impide tu miedo ir a diferentes sitios como a comercios, viajar o ir a un restaurante?

Una vez diagnosticado este trastorno, se puede y en algunos casos se debe tratar con medicación. Sin embargo, el tratamiento combinado entre psicoterapia y psicofarmacoterapia es lo más adecuado.
Si tienes alguna sospecha, consulta con un especialista lo antes posible.

FUENTE: Revista "Buena Salud", No 270. Mayo de 2015.
Publicado: 13Octubre 2015.
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