lunes, 28 de abril de 2014

Miedo

Cada año, aproximadamente en esta fecha, me hago los exámenes de rigor: mamografía y ecotomografía mamaria. Sin embargo, por razones ajenas a mi voluntad, esta vez, el proceso se prolongó demasiado, ya que la mamografía no arrojó resultados concluyentes y tuve que esperar el segundo examen, lo que me mantuvo muy preocupada.

Hace mucho tiempo, me prometí que después de lo que había pasado, no viviría con miedo. Pero, lógicamente, vuelvo a sentirlo durante estas fechas y una vez conocido el resultado de los exámenes, desaparece.

Recuerdo que lo experimenté con mucha fuerza hace diez años, cuando fui diagnosticada con cáncer de mamas y es muy difícil de explicar. Creo que la palabra se queda corta. Sólo puedo decir que era como un aire frío que bajaba desde mi cabeza a los pies. Y, a veces, agarrotaba todo mi cuerpo. Sentía que no tenía ningún control sobre lo que me estaba pasando, que no podía escapar y que ignoraba si saldría con bien, más allá de la lucha que daría.

Afortunadamente, era una emoción que como otras, iba y venía. También, tenía días lindos que compensaban esos difíciles momentos.

Creo que cuando estamos viviendo una situación limite, es natural sentir miedo. Sólo nos queda vivirlo, enfrentarlo y esforzarnos por quitarle poder cada día.

Con afecto, Carlota.

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